Uno de mis versículos preferidos es Romanos 8:28 porque es una poderosa promesa: …
«Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.
Mi intención siempre es aprender a amar a Dios todos los días, y es cierto que tu vida y la mía están llenas de altibajos, con momentos de alegría y otros de dificultad.
A veces tenemos el tiempo de sentarnos calmadamente a orar y leer su palabra, y otras veces no es tan sencillo hacerlo, mientras soy mamá de dos pequeños, esposa, pastora, ama de casa y también emprendedora. Todo requiere de tiempo, esfuerzo y dedicación, y a veces siento que necesito más horas en el día para poder lograrlo. Pero no hay otra manera de amar a Dios sino en la práctica, en el día a día, con todo lo que hacemos y lo que somos, con mucho o poco tiempo.
Una de las cosas que empecé a tener como hábito es que, mientras hago mis caminatas todas las mañanas después de dejar a mi hija en su colegio, aprovecho el espacio para invitar al Espíritu Santo de Dios a que me acompañe. Y es increíble darme cuenta de que no se necesita más que solo un corazón dispuesto para que Él pueda escucharte y hablarte. Estos han sido algunos de mis momentos de conexión más profundos con Él.
Amar a Dios es decidir caminar con Él todos los días. Implica una relación personal con Él, basada en la fe y la obediencia a su palabra. Significa vivir una vida alineada con su voluntad, no perfecta, pero sí buscando su dirección y tratando todos los días de seguir dejando que Él haga su obra en nuestras vidas.
Romanos 8:28 es un recordatorio poderoso de que Dios está con nosotros en cada paso del camino. Al amar a Dios y vivir conforme a su propósito, podemos experimentar la verdad de esta promesa y encontrar esperanza y fortaleza en medio de cualquier circunstancia. Caminar con Dios no siempre es fácil, pero es el camino más gratificante y lleno de propósito.



Amar a Dios paso a paso!!
Que en cada paso El esté presente
a caminar !!