Si Dios fuera inmigrante, ¡lo deportaríamos!
Una frase aludida al gobernador de Texas que se volvió viral esta semana en medio del dolor de una tragedia.
¿Sabes cuántos de nosotros hemos sacado a Dios de nuestras vidas?
Si tú, que lees, que va a la iglesia cada domingo…
No hablo de quienes no quieren acercarse, sino de aquellos que, estando cerca, tienen el corazón lejos.
- Deportamos a Dios cuando… Hacemos lo que queremos.
- Deportamos a Dios cuando… No pedimos dirección.
- Deportamos a Dios cuando… Somos inmaduros y no crecemos.
- Deportamos a Dios cuando… El fin de semana lo escuchamos, y durante la semana lo ignoramos.
- Deportamos a Dios cuando… Lo deportamos y aparentamos vivir con Él.
“Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí.”
— Mateo 15:8
La tragedia viene cuando sacamos a Dios del corazón: fracasas, pierdes el propósito, te desconectas, no sirves, descuidas tu comunión.
Conecta tu corazón y tu espíritu a Dios. ¡Solo así viviremos cerca de Él, siempre!
Te invitamos a escuchar esta predicación…





Que realidad es esta lectura y triste, porque decimos creer en Dios cuando no lo vivimos
La falta de fe, que nos impide confiar plenamente en su poder y amor.