Según Google, un gourmet, gastrónomo o gurmé es una persona con gusto delicado y paladar exquisito; conocedor de los platos de cocina significativamente refinados y con capacidad para ser catador de sabores, fineza y calidad en ciertos alimentos y vinos.
A lo largo de estos años, junto con mi esposa, hemos podido probar comida gourmet en varias ocasiones; ha sido una experiencia maravillosa: probar diferentes platos cuyo sabor y exquisitez, la calidez en sus sabores, la delicadeza de su preparación y la finura de su presentación marcan la diferencia. Realmente no somos muy exigentes al comer; aun así, hemos tenido estos privilegios.
De alguna manera, estas experiencias enseñan a reconocer cuándo un plato está bien preparado o no, a percibir si hay dedicación en la preparación. Esa experiencia gastronómica enseña a disfrutar los sabores y cada detalle de ellos. Aunque las recetas no sean comunes o incluso resulten extrañas, la mezcla de sabores y texturas deja una sensación magistral en el paladar. Seguramente tú también lo has vivido; si no, no dudes en probar la experiencia en un restaurante gourmet.
Pero ¿y si vivimos una vida gourmet? Ahora que conocemos al Señor, Él nos permite saber y entender sus maravillosas bondades. Esto nos convierte en catadores de una buena vida. Vivir una vida gourmet sería vivir una existencia exquisita y placentera en el Señor; donde nuestro hablar es inspirador, motivador, esperanzador; donde nuestra conducta deja marca y huella en quienes nos rodean; donde nuestro amor por las personas es la mejor presentación que podemos tener.
Tener una vida gourmet nos enseña a diferenciar entre una existencia simple, desabrida y sin propósito, y una vida abundante y exquisita. Creo que si vivimos intencionalmente una vida gourmet, podremos discernir y escoger lo que viene de Dios y lo que no es de Él. Podremos ofrecer a las personas una vida abundante, un estilo de vida con buenos hábitos, lleno de amor y pasión por el Señor.
Una vida gourmet te enseñará a rechazar lo insípido del pecado, lo desabrido del desorden, lo amargo de un mundo sin Dios. Vivir una vida gourmet siempre te llevará a buscar la manera más fina y especial de reencontrarte en la mejor mesa: la mesa de nuestro Señor Jesucristo.
Puedes escoger:
Ahora escucha: “En este día te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre la prosperidad y la calamidad.” — Deuteronomio 30:15
Escoge entre una vida gourmet o una vida gourmand… Continuará.





Así es! Además… estoy que pruebo la comida española del mediterraneo
Amén! Excelente mensaje , busquemos mejor comida y mesa con Jesús.