Creo que todos hemos experimentado en algún momento la ansiedad y la preocupación, es algo que ya se ha vuelto normal en un mundo donde las responsabilidades que tenemos que cumplir no dan espera.
Las últimas dos semanas fueron de mucha adrenalina para mi familia y para mi, teníamos un par de situación que resolver y no encontrábamos la solución inmediata, debíamos esperar que Dios respondiera nuestras plegarias y la espera no es amiga de la preocupación, sabíamos que Dios nos escuchaba y que Él haría algo. Pero, ¿cuando lo haría? no sabíamos y eso me causaba más ansiedad.
Sin embargo también estos días mientras esperábamos la solución de parte de Dios fueron también para reflexionar y meditar en la palabra de Dios, en Juan 16:33 Jesús le dice a sus discípulos:
Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.
El Maestro se lo dice a sus discípulos, no lo dice en medio de una gran multitud que le seguían, se lo dice a los suyos directamente a aquellos que antes lo han visto hacer milagros, aquellos que han estado con Él siempre, aquellos con los que que comía, con los que lloraba y reía, me llama la atención que tenga que recordarles que van a venir pruebas y tristezas cuando ellos ya las han vivido junto al maestro y sabían que esto era parte del día a día, pero quizás hay algo que todavía no habían experimentado de manera personal cada uno y era estar en paz en medio de estas pruebas, el Señor les deja un regalo hermoso La Paz.
Los discípulos tenían un trabajo muy importante y era llevar lo que habían aprendido a todo el mundo, pero el maestro sabía que si tenían preocupaciones seria muy difícil cumplir con el trabajo encomendado.
Como discípulos nosotros también ocupamos nuestra mente con situaciones de nuestra vida que nos inquietan o que representan un problema que causa temor en nuestro corazón. Estas preocupaciones a su vez, cuando son excesivas, nos hacen perder el enfoque del llamado que Dios nos ha hecho e incluso pueden afectar nuestra salud, nuestras relaciones, nuestro trabajo, etc.
Después de todo, las preocupaciones son una de las herramientas que el enemigo más utiliza, para sembrar duda y temor.
No tenemos garantía en absoluto de que los problemas y las situaciones complicadas dejaran de existir, al contrario el Señor nos dice que seguirán y quizás incrementen en ciertas ocasiones pero cómo verdaderos discípulos de Jesús debemos recordar que Él venció todo esto para que nosotros podamos tener paz y poder seguir llevándola también a otras personas.





Las preocupaciones son parte de la vida, y muchas veces nos encontramos atrapados en pensamientos que nos roban la paz. Sin embargo, es importante recordar que, aunque no podemos controlar todo lo que sucede, sí podemos decidir cómo enfrentarlo de la mano de Dios.
Gracias por compartir tan excelente mensaje , es cierto que la espera no es amiga de la preocupación y es algo viví en esta semana y me llevo a desesperarme y también a cometer errores por la excesiva preocupación pero luego entendí que eran ataques del enemigo para desenfocarme de lo importante que es la presencia de Dios y la seguridad de que Jesus trae paz y tranquilidad a nuestras vidas.