¡No te canses!

¡No te canses!

Fui a la tienda de bricolaje y como es de costumbre tome lo que necesitaba para el día de trabajo, después de saludar al dueño de la tienda me retiré y al despedirse me dijo: “Que tengas buen día, ¡¡No te canses!! Aunque es habitual que se despida así, esta vez...