Hay una parte de nuestra vida que solo Dios conoce. Es ese espacio donde no hay público, donde no hay filtros ni máscaras. Es en lo secreto donde se revela la verdad de nuestro amor por Dios. Porque el verdadero amor a Dios no necesita escenario, solo sinceridad.
La actriz Emma Watson dijo en una entrevista lo siguiente:
“Estamos tan ocupados curando una imagen perfecta, que olvidamos ser personas reales.”
Pasamos años mostrando nuestra mejor cara. Evitamos ser condenados, juzgados y menospreciados. No queremos ser señalados ni mucho menos avergonzados. Nos da miedo que nuestra vulnerabilidad salga al descubierto. Pero hay algo que hoy me gustaría decirte: lo que somos en la intimidad revela nuestra realidad espiritual.
Es importante saber que Dios no busca perfección. Él busca corazones verdaderos. Así que no tienes que seguir ocultando tu verdadero ser. Seguir a Jesús se trata de autenticidad. No es necesario que trates de aparentar algo que en realidad no eres. Sencillamente, es mucho más fácil ser libre, mostrar todos tus errores y dejar que Él te perfeccione día a día.
El Señor siempre está presente. Él todo lo conoce, todo lo ve, y no necesitas apariencias con Él.
La Biblia nos muestra cómo debemos hacerlo:
“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.”
— Mateo 22:37 (NTV)
Hoy que comienza tu semana, quiero que sepas que Dios no busca palabras bonitas ni actos públicos vacíos. Él anhela tu corazón completo, tu mente rendida y tu alma apasionada por Su presencia.
En el día, toma un tiempo. Haz una pausa, apaga el ruido, vuelve al centro. Dedica un momento a solas con Él, no para pedir, sino para amar. Lee Su Palabra, canta para Él, háblale con sinceridad.
Ama a Dios con TODO lo que eres: no a medias, no solo cuando te ven.
¿Te atreves a amarlo así… incluso cuando nadie te ve?



Reales en todo momento!!
Auténticos siempre