Rinde
cuentas
Hoy le pones nombre al hombre que quieres ser y consigues a alguien que te lo cobre. Un hombre sin nadie que le pida cuentas, se desvía sin darse cuenta.
«El hombre que no le rinde cuentas a nadie, termina rindiéndose a sí mismo.»
Hoy lideras un devocional corto con tus hijos basado en Josué 24:15: «Yo y mi casa serviremos al Señor.»
No necesitas ser teólogo. Lee el versículo, explícales qué significa decidir por la casa, y oren juntos. Si no tienes hijos, hazlo con tu familia o solo, declarándolo sobre tu futuro hogar.
Sal a caminar 20 minutos. Después de la intensidad del día 22, hoy toca movimiento ligero y sostenido.
Usa esos 20 minutos para pensar en la misión emocional de hoy: qué hombre quieres ser en 5 años.
Escribe qué hombre quieres ser en 5 años. No en bienes, en carácter. ¿Cómo quieres que te describan tu esposa, tus hijos, tus compañeros?
Sé específico: «Quiero ser un hombre que cumple su palabra. Que no grita. Que ora con su familia. Que ahorra.» Eso es un mapa, no un deseo.
Invita a un amigo a tomar un café para rendir cuentas. Cuéntale en qué estás trabajando (este reto, una meta, una lucha) y pídele que te pregunte por eso cada cierto tiempo.
Que sea un hombre que respetes y que no te deje hacer trampa. Eso es lo que separa al que cumple del que solo promete.
Ya sabes qué hombre quieres ser.
Y ya hay alguien que te lo va a recordar.





Escribe una frase abajo. Decirlo en voz alta lo hace más real.