Seguramente te ha pasado que haces muchas cosas lo mejor que puedes. Tu manera de proceder, tus palabras, tu honestidad, pagas todo, no debes a nadie, ayudas y eres servicial, etc. aún así parece que la vida se olvida de ti y te llegan problemas gratis, inconvenientes o situaciones no gratas y la pregunta es; -¿Porqué me va tan mal si ofrezco lo mejor de mí a las personas? Es allí donde comenzamos a cuestionar si seguir con esa rectitud o no. Si es mejor mentir para obtener el trabajo o el asenso o es mejor hablar mal de los demás para que me tengan en cuenta y así lograr objetivos y avanzar o cosas similares para tener ventaja.
Claro que queremos mejorar, crecer y tener éxito. Por eso intentamos hacer lo que es moralmente correcto y esperamos una recompensa, pero ¿Qué sucede cuando no vemos nada de lo que esperábamos?.
Con mi esposa llegamos a vivir esos momentos que para mí inicialmente eran confusos y me cuestione si estaba bien vivir con humildad y sencillez esperando en Dios mientras todos paseaban, disfrutaban, comían, compraban y nosotros seguíamos igual estancados tratando de salir adelante con nuestros hijos.
Eran momentos dolorosos y frustrantes. Pero aprendí de José lo que te comparto hoy. Fue despreciado por sus hermanos, vendido, hubo intención de asesinarlo, luego esclavizado, lo difamaron y le dieron cárcel por una acusación injusta y por preservar su integridad y Dios no lo liberó de la cárcel, inicialmente sus amigos de la cárcel se olvidaron de él.
Luego pensé que le iba peor que a mi, pero siempre dio lo mejor de sí donde quiera que estuvo y en cualquier situación. Desierto, esclavo o cárcel no dejó de ofrecer un excelente servicio y sus resultados eran los mejores.
No percibo en su conducta un cambio de parecer o un cuestionamiento como los que yo he tenido. Lo que él no sabía, pero yo había leído, era que una recompensa inminente estaba en camino. Tarde o temprano, llegaría el momento en que aquellos que lo vieron como un criado, un prisionero o un simple esclavo en aquella casa lo reconocerían como el segundo al mando de un imperio. ¡Increíble! No fue un ángel quien le dijo que esperara, ni una visión que le recordara las promesas, ni un profeta que lo alentara. Simplemente, José nunca dejó de dar lo mejor de sí.
“Pero José les dijo: —No tengan miedo. ¿Acaso puedo tomar el lugar de Dios? Ustedes planearon hacerme daño, pero Dios lo hizo para bien. Lo hizo para obtener los resultados que vemos ahora, para salvarle la vida a mucha gente.”
Génesis 50:19-20 PDT
No dejes de servir, ayudar, alentar aunque te devuelvan mal, NO cambies, incluso cuando parece que Dios no responde o no se revela, es inminente tu recompensa, lo verás en buen tiempo, pero no dejes de ser hacerlo.





Este mensaje me ayudó a orientar mi vida, recordándome la enseñanza de la canción Contento de Luz y Vida. Su mensaje inspira a mantener una actitud de alegría y gratitud en cualquier situación o proceso de la vida, y estoy convencido de que ese es el secreto para vivir una vida larga y llena de satisfacción
Los planes de Dios son asombrosos!!
Ufff, queee bloguera 👏🏼👏🏼 excelente artículo, muchas veces actuamos de una manera que sin darnos cuenta podemos herir, no es porque queramos hacerlo, desde mi punto de vista, venimos con una niñez tan marcada por lo que vivimos y aprendimos de nuestras madres y tutores que en ocasiones no son tan bonitas, pero me ha pasado mucho y me identifico con el artículo, por eso quiero desaprender y aprender de nuevo, en Dios nada es imposible, el ser nuevas criaturas!