Pagamos seguros de vida, pólizas vehiculares, seguros médicos, medicina prepagada, seguros contra robo, planes exequiales; todo con el fin de obtener una cobertura especial de protección y garantía frente a daños, pérdidas, enfermedades, situaciones de riesgo, accidentes, todo lo que nos brinde un soporte para lo porvenir.
Aunque son necesarios, realmente los beneficios no logran generar el cubrimiento suficiente que necesitamos; siempre debemos pagar un adicional.
Sin embargo, aunque tengamos todos los seguros y los mejores, nada nos excluirá de tener que enfrentar alguna situación difícil. Entonces, más que vivir asegurándonos, es si estamos preparados para enfrentar las adversidades y cómo lo hacemos.
Cuando conocemos a Jesús, recibimos un seguro contra todo riesgo y con cobertura plena (la salvación). Pero creemos que el ser hijos de Dios, seguidores y servidores suyos, nos hace exentos de las adversidades. Cuando nos enfrentamos a alguna, entonces dudamos, nos frustramos, nos rendimos y hasta renunciamos a nuestra fe.
Jesús nunca prometió una vida sin dificultades, sino que siempre estaría con nosotros, aún en los momentos más difíciles.
La vida siempre nos golpeará, y tal vez muy seguido o aún en el momento menos esperado. La clave es que nos volvamos gente a prueba de golpes. No hablo de gente conforme, insensible o «de malas», sino de gente preparada espiritualmente para enfrentar y reaccionar correctamente ante tales situaciones.
2 Corintios 4:7: Ahora tenemos esta luz que brilla en nuestro corazón, pero nosotros mismos somos como frágiles vasijas de barro que contienen este gran tesoro. Esto deja bien claro que nuestro gran poder proviene de Dios, no de nosotros mismos. 8 Por todos lados nos presionan las dificultades, pero no nos aplastan. Estamos perplejos, pero no caemos en la desesperación. 9 Somos perseguidos, pero nunca abandonados por Dios. Somos derribados, pero no destruidos.
Una vida disciplinada espiritualmente (en constante oración, lectura bíblica, sirviendo, diezmando, ofrendando, entre otras) te permite estar a prueba de golpes, es decir, firmes y enfocados correctamente, no atentos solo en la dificultad, sino convencidos en la esperanza de la promesa de Dios.
2 Corintios 4:16: Es por esto que nunca nos damos por vencidos. Aunque nuestro cuerpo está muriéndose, nuestro espíritu va renovándose cada día. 17 Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades! 18 Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre.
Te invito a que esta semana, en lugar de estar tan preocupado y distraído, apartes un momento con Dios. Ora (habla con Él) y entrega tu preocupación; lee una porción de la Biblia que te anime, canta una canción que adore a Dios y te dé descanso. Y si no tienes ninguna preocupación, aún así hazlo, porque eso te mantendrá a prueba de golpes.





super!! que bueno artículo ese Seguro no tiene fecha de caducidad ❤️➕🙏 muchas gracias es especial este momento
Que tú preocupación sea tu motivación de oración y no de queja 🥹🙏🏼
que sea Dios el seguro de nuestras vidas es lo mejor que podemos tener en estos momentos, por eso acercarse más a Él y escudriñar las escrituras que cada día nos enseña algo valioso que podemos atesorar en nuestros corazones..❤️❤️❤️
Así es,la mejor póliza a prueba de toda adversidad es nuestra confianza en Jesús.
El es nuestro refugio, nuestra fortaleza, nuestra sabiduría, nuestro amor, nuestro pronto auxilio en nuestras tribulaciones.