Lo más difícil de amar a Dios es la motivación con que lo haces; ¿amas a Dios por lo que te da o por quien es Él? ¿Te imaginas que un día Dios decida no bendecirte o darte lo que le pides? ¿Lo seguirías amando igual? O una pregunta más compleja… ¿amarías igual a Dios si pareciera que bendice más a los demás que a ti? ¿Si bendice más a los impíos que a ti que tratas de buscarlo y amarlo?
“porque envidiaba a los orgullosos cuando los veía prosperar a pesar de su maldad. Pareciera que viven sin problemas; tienen el cuerpo tan sano y fuerte. No tienen dificultades como otras personas; no están llenos de problemas como los demás. ¡Estos gordos ricachones tienen todo lo que su corazón desea! Miren a esos perversos: disfrutan de una vida fácil mientras sus riquezas se multiplican. Traté de entender por qué los malvados prosperan, ¡pero qué tarea tan difícil! Entonces entré en tu santuario, oh Dios, y por fin entendí el destino de los perversos.”
Salmos 73:3-5, 7, 12, 16-17 NTV
MI ENVIDIA
Hace unos años pude tener el auto de mis sueños, lo disfrutamos durante un tiempo pero nuestra economía no tenía la solvencia de seguirla pagando, tiempo después traumáticamente perdimos el carro por falta de pagos oportunos… mi dolor y frustración se incrementaban cuando veía en la calle que otros si podían tener esos carros y yo le decía al Señor: “pero ellos ni siquiera te aman a ti, por que tienen esos autos que yo no pude”, lo que hacía crecer mi envidia y frustración.
MI CONFRONTACIÓN
Cierto día Caro, mi esposa, me dijo: “Chris, esto te está causando mucho daño y está amargando tu corazón y no te está dejando ver lo que Dios tiene para ti… tienes que hacer algo”. al principio no entendí sus palabras aunque las acepte de parte de Dios. Y mi reflexión posterior me hizo caer en cuenta de lo que estaba sintiendo y lo que estaba guardando mi corazón.
MI LIBERTAD
Ese sentimiento de frustración, impotencia, mezclado con algo de envidia o decepción, se llama AMARGURA y está esta es la raíz de un montón de cosas que destruyen, corrompen y sobretodo encegecen el corazón y eso era lo que yo sentía.
AMARGURA SEÑORES
Solo cuando entré al lugar de adoración en mi intimidad y presentÉ esto delante de Dios y saqué por completo este sentimiento de mi corazón, pude sentir que Dios realmente me ama y está interesado en mi bienestar total. Por eso puedo concluir que ¡CON AMARGURA NADIE VERÁ LAS BENDICIONES DE DIOS!



todos hemos vivido esos estados de amargura,porque nuestro ego nos invita a ellos. Pero de verdad la única manera de ser reales es ponernos en intimidad con Dios
Experiencias de vida que dan vida a otros!! Gracias por compartirla!!!
No se puede. Cuantos nos hemos de identificar con este mensaje. Gracias Pas