Con mi esposo íbamos a visitar a una familia que estaban viviendo una emporada difícil en todos los aspectos, yo quería comprar y llevarles muchas cosas, pero nosotros también estábamos pasando por un momento igual o peor que ellos y no teníamos dinero para comprar las cosas que quería llevarles, así que busque en mi alacena y de lo último que tenía de la compra separe lo mejor para entregarlo a esta familia, a tal punto que me quede sin nada en ella. Lo hice pues recordé una historia de la biblia y un texto que me marco:
Pues ellos dieron una mínima parte de lo que les sobraba, pero ella, con lo pobre que es, dio todo lo que tenía para vivir». Marcos 12:44
Muchas veces al mirar nuestra condición tenemos limitaciones para ofrecer lo mejor en dinero, tiempo, talentos, ayuda etc. Nos da temor quedarnos sin nada o que otros menosprecien lo que hacemos, lo poco que damos, aunque sea con esfuerzo o la sencillez de lo que ofrecemos, aunque sea lo último para nosotros.
Pero puedo asegurarte que cuanto tú decides dar lo mejor, aunque no sea costoso, pero si lo único para ti, o cuando decides entregar, aunque te quedes sin nada; llamaras la atención de Dios. Es justo en la escases donde se muestra la generosidad de nuestro corazón, cuando te emocionas y te alegras con dar, aunque te quedes sin nada, cuando solo te llenas de la felicidad de aportar, ayudar, bendecir etc.
Aunque me quedé sin nada por entregar lo poco que tenía, pero satisfecha y mi corazón complacido por amar a esta familia, al día siguiente Dios me recompenso con una bendición muy generosa. Parece que solo le preste a Dios por un día y el me lo devolvió todo.
Si en los próximos días te encuentras desafiado(a) a dar, pero tienes poco, no dudes, no temas, Solo confía en Dios y ofrece lo mejor de ti, no mires tu condición, Dios ama el corazón que ofrece lo mejor aun cuando tiene poco.





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“Mi poco” será el “Mucho” de otra persona!
Muy buena reflexión!