De lo que tenemos de eso podremos dar.
Hay quienes están llenos de afanes. Otros llenos de vanidad, otros “llenos” de vacíos, llenos de confusión, miedos, etc. y cuando solo estamos llenos de estas cosas negativas es razonable que solo podamos dar de eso que tenemos, miedo, afán, baja autoestima y más.
Las personas por sí solas no pueden generar sentimientos o actitudes positivas que permitan enfrentar las circunstancias adversas, todo lo bueno y puro proviene De Dios mismo.
De ahí que imitar a Jesús es una práctica que debemos tener diariamente para representarlo mejor. Es una práctica, pues debes decidir hacerlo constantemente. Por ejemplo… En los momento de derrota de las familias, en confusión sentimental o familiar, en un hospital cuando alguien enferma o la vida es amenazada, es justo ahí donde tú y yo encajamos llevando algo diferente.
Si bien es cierto que debemos acompañar a quienes están sufriendo o reír con quienes estás felices, también es cierto que necesitamos ser ayuda y apoyo para los demás.
La biblia Dice:
“«El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas noticias a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos,”
Lucas 4:18 NVI
Seguir a Jesús te permitirá acercarte a su Espíritu y encontrar momentos de bienestar en circunstancias difíciles. De este modo, aprenderemos a:
- Brindar paz en situaciones de tensión.
- Inspirar tranquilidad en momentos de estrés.
- Actuar de manera inesperada, generando un impacto positivo.
Practica la paz, la fe, el servicio y la ayuda al prójimo. Ten fe en momentos confusos y lleva libertad a quienes se sienten atrapados por la tristeza. Al practicar estas virtudes, los demás querrán seguir tu ejemplo, porque tú imitas a Jesús. La práctica de las actitudes de Cristo te hará parecerte a Él.




