Buen
padre
Hoy bajas la intensidad física, te detienes a revisar el día con honestidad y entrenas algo que parece pequeño pero define a un hombre: saludar.
«Un padre presente no es el que está en la casa. Es el que está disponible cuando lo necesitan.»
Lee Proverbios 4 completo. Es un capítulo que arranca con un padre dándole consejo a su hijo. Léelo con esa mirada.
Después haz una oración pidiendo ser un buen padre. Si no tienes hijos, ora por el padre que serás. Si tus hijos ya son grandes, ora por reparar lo que falta.
Hoy pies en agua caliente y los mueves. Llena un balde con agua tan caliente como puedas aguantar, mete los pies, y muévelos: rotaciones de tobillo, flexiones de dedos, levantar talones.
Llevas tres días moviéndote. Tu cuerpo necesita esto más de lo que crees.
Antes de dormir escribe 3 cosas buenas de hoy y 2 cosas que no estuvieron bien. No las pienses: escríbelas.
Esto no es para sentirte mejor. Es para ver tu día como es: con luces y con sombras. Los hombres que solo ven lo bueno se vuelven ingenuos. Los que solo ven lo malo se vuelven amargos. Tú entrenas el balance.
Hoy saludas a todos los que te cruces en tu camino. Vecinos, vigilantes, cajeros, mensajeros, taxistas, el del semáforo. A todos.
No tienes que conversar. Solo saluda. Un «buenos días», un movimiento de cabeza, una sonrisa. Vas a redescubrir cuántas personas existen alrededor tuyo a las que tu mirada saltaba sin verlas.
Cuatro días seguidos.
Mañana llegas a la mitad de la primera fase.
- Leí Proverbios 4
- Oré por ser buen padre
- Pies en agua + movimiento
- 3 cosas buenas del día
- 2 cosas no tan buenas
- Saludé sin filtro a todos





Cuenta abajo. Y si alguien te respondió con cara de extrañado, mejor.