A punto de estallar

por | Jul 21, 2025 | 1 Comentario

Desde pequeña recuerdo haber tenido muchos episodios de llanto: casi todo me daba miedo. Si mi mamá se iba, me dejaban con alguien que cuidara de mí; si alguien enfermaba, si alguien me trataba mal, si algo no podía hacer o si las cosas me salían mal… digamos que siempre fui muy sensible. Más adelante, hubo una temporada en la que reprimí mucho mis sentimientos y emociones porque sentía que solo me hacían débil y que las personas se burlarían de mí.

Cuando me hice adulta, estos sentimientos, que a veces se descontrolan, volvieron a florecer en mí. Ya no en forma de llanto, sino en ansiedad y angustia: aun conociendo a Jesús, es algo con lo que tengo que lidiar cada día para poder llevar una vida en paz. Pero a veces mi cuerpo vuelve a fallar… tenía varios días conteniendo una situación difícil y, sin imaginarlo, de repente tuve un episodio muy fuerte. Sentí literalmente que me iba a desplomar. Mi corazón empezó a latir muy rápido, experimenté como si todo en mi cuerpo se paralizara, excepto el corazón, que lo sentía a punto de estallar.

Al ir al hospital, resulté con la presión alta, que gracias a Dios pudo controlarse. Pero esa experiencia me mostró cuán vulnerables somos en este cuerpo terrenal.

Mientras estaba en la camilla del hospital, se me vino a la mente este texto:

“El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado.”
— Salmo 34:18 (NTV)

Sé que, muchas veces, tu vida también ha estado así: sientes que eres demasiado sensible a las cosas, que exageras al atravesar dificultades, que eres extremista con tus emociones… y estás a punto de colapsar. Hay momentos en los que sentimos que nada puede ayudarnos ni socorrernos, donde la fe y el entusiasmo se apagan. Seguro, como yo, luchas cada día por mantener tu mente enfocada en lo bueno y en lo perfecto que es Dios… pero a veces tu cuerpo y tu mente se rebelan y te recuerdan que eres de carne y hueso, que puedes vivir episodios tan intensos que sientas que tu corazón se quiebra y se destroza.

Pero te tengo buenas noticias:

  1. El Señor está cerca. No está lejos de tu dolor; al contrario, va de la mano contigo en las buenas y en las malas. Él conoce tus errores, tus desaciertos, tus emociones, tus pensamientos, tus angustias y tus planes. Nada le es oculto, y no es indiferente cuando estás en dificultades. Quiere hacerte saber hoy que está y estará siempre cerca de ti.
  2. El Señor te rescata. Su misericordia y bondad son infinitas. Quizá lo que para ti no tiene solución, Él ya lo tiene resuelto. No permitirá que caigas en vergüenza, ni que tus miedos se materialicen. Él está ahí para no soltarte la mano, pero también para darte el camino que ahora necesitas seguir. Su ayuda y socorro están a tu alcance.

Deja hoy de lado todo lo que te angustia y te hace sentir a punto de explotar. Piensa por un momento que todo ese dolor en las manos de Dios tiene solución. ¿Cómo te sientes con eso? Así es como Él promete que será nuestra vida si confiamos en Él: llena de paz y de esperanza segura.

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Escrito por Damelys Haydee Rojas Urbina
Pastora Casa Abierta Venezuela, CEO Nueva Mente Design, Esposa y madre a tiempo completo. En el 2015 emigré a Colombia donde adquirí el ADN de Casa Abierta y durante 7 años estuve sirviendo Junto con mi esposo en esta hermosa iglesia como líderes de jóvenes, hace 2 años regresamos a nuestro País Venezuela y actualmente llevamos a cabo la tarea de plantar iglesia en Caracas.
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Carlos Andres Lozano cardona

muchas gracias mi pastora, por que en mi caso siempre me he guardado de todo por no demostarar debilidad, pero por dentro siento que no puedo mas, siento que no soy lo suficientemente inteligente, lo suficientemente capaz, por que en muchas oportunidades personas que nos aman, con sus palabra generan temores y temores.

pero Dios a permitido que poco a poco todo aquello que estaba afectado vaya mejorando, gracias por compartir

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