Ahora los culpables son todos, menos los culpables…
Andy Byron y Kristin Cabot son tal vez los nombres más famosos por estos días, al protagonizar una escena escandalosa de infidelidad, captada públicamente por una cámara en medio de un concierto.
Defendidos y juzgados, amados y odiados, surgieron todo tipo de comentarios y posturas respecto a este suceso.
Pero lo que más deja ver esta escena es una realidad universal: la normalización de una condición que definitivamente es destructiva y que termina en las consecuencias más graves para la sociedad: la destrucción de las familias, que deberían ser fundamento y columna de una sociedad que tambalea entre lo moral, lo ético y lo “normal”… lo justificable, lo explicable…
Lo cierto es que el pecado que no se detiene conduce a la vergüenza pública que se aproxima.
¿Cuántas veces, seguramente, ellos tuvieron la oportunidad de detenerse, de pensar, de ajustar su estilo de vida? Incluso, ¿cuántas veces lo desearon de verdad? Pero cuando no sustentamos nuestras decisiones con acciones que incluyan disciplinas que nos hagan cambiar las realidades, nuestro estilo de vida seguirá siendo el mismo.
¿Qué hacer para que no te vean en la cámara de COLDPLAY?
CONFIESA Y ABANDONA
“Los que encubren sus pecados no prosperarán, pero si los confiesan y los abandonan, recibirán misericordia.”
— Proverbios 28:13 (NTV)
ALEJA AL DIABLO – ADORA Y SIRVE
“—Vete de aquí, Satanás —le dijo Jesús—, porque las Escrituras dicen: ‘Adora al Señor tu Dios y sírvele únicamente a él’.”
— Mateo 4:10 (NTV)
La confesión quita la carga, el abandono es una decisión sabia, y la adoración y el servicio a Dios son el estilo de vida que restaura, sana, libera, cambia y da un propósito real a tu vida.





fortalecer el espíritu, para que la carne mengue.