¡Griten!

por | Feb 13, 2026 | 1 Comentario

Josué 6:1 NTV dice que Jericó estaba bien cerrada, con puertas aseguradas y cerrojos firmes. Así comienza la historia de los muros de Jericó: el pueblo por fin estaba frente a la tierra prometida, pero lo primero que vio no fue un campo abierto, sino una ciudad amurallada.

Venían de caminar cuarenta años bajo una promesa. Dios los había cuidado, alimentado y guiado en el desierto con luz y sombra. El desierto es duro, pero aun así ellos guardaron la promesa. Ahora, con Josué como el nuevo líder que Dios estaba levantando, descubren una verdad que también es nuestra: muchas veces la promesa está delante de nosotros, pero las puertas están cerradas (Josué 6:1 NTV).

Las murallas no se construyen para caerse. Están hechas para permanecer. Por eso hay muros que no se derriban con fuerza humana ni con buenos argumentos.

Sin embargo, cuántas veces intentamos resolverlo todo con nuestro propio razonamiento. ¿Cuántos años llevan algunas murallas en nuestras familias? Murallas llamadas infidelidad, rencor, falta de perdón, heridas que no sanan.

Ninguna fuerza humana es suficiente para eso. Por eso la instrucción que Dios le da a Josué no es solo una orden militar, es una decisión espiritual que todos debían asumir (Josué 6:6 NTV): hay cosas que nos toca asumir si queremos ver caer los muros.

Lo primero fue poner la presencia de Dios al frente: el arca del pacto iba delante del pueblo (Josué 6:6–7 NTV). Es como decirle al Señor: te entrego este año, esta etapa, esta vida. También Dios llama a los sacerdotes, porque la batalla no se gana solo con fuerza, sino con obediencia y reverencia (Josué 6:6 NTV). Hoy, en Cristo, tenemos libre acceso al trono de la gracia, y eso nos recuerda que somos sacerdotes en nuestra casa, en nuestro matrimonio y con nuestros hijos. Ese llamado se toma en serio.

Después aparece el cuerno de carnero, el shofar, como señal de adoración (Josué 6:8–9 NTV). Hoy nuestra boca es ese shofar. Cuando adoramos, llamamos a la unidad, a la fe, a pelear batallas que solos no podemos pelear. Tú eres ese shofar de Dios donde estés. Josué manda a marchar: hay que avanzar con intención, con estrategia. “Marchen” fue la orden (Josué 6:7 NTV), y el pueblo obedeció: los hombres armados iban delante, y el arca del pacto en medio (Josué 6:9, 13 NTV). Marcha tú, y pon a marchar a tu casa contigo, dando el ejemplo, sin olvidar que la presencia de Dios va en medio.

Hay muchas cosas que quieren distraernos de la adoración: vicios, pecado, personas, incluso el trabajo o nuestras propias preocupaciones. Pero el pueblo siguió marchando en silencio, enfocado en la instrucción de Dios (Josué 6:10 NTV). Cuando nuestra boca se llena de adoración en el momento correcto, algo empieza a pasar: las murallas comienzan a temblar.

El séptimo día dieron siete vueltas alrededor de la ciudad (Josué 6:15 NTV). Fue una acción distinta, extrema, y trajo un resultado extraordinario. No frenaron la alabanza; hubo un toque prolongado de los cuernos (Josué 6:16 NTV). Ese día el grito no fue de celebración anticipada, fue un grito de obediencia a la voz del Señor (Josué 6:16 NTV).

Y entonces vino lo que nadie podía hacer por sí mismo: el muro se derrumbó (Josué 6:20 NTV). Después recibieron un botín por el que no lucharon, porque lo primero y lo mejor le pertenece a Dios (Josué 6:19 NTV). Cuando finalmente entraron, vieron lo que nunca habían visto. Así es en Cristo: cuando decidimos ponerlo al frente, adorarlo y obedecerlo, las murallas que parecían eternas caen, y empezamos a vivir la promesa que solo Él puede cumplir.

Comparte este artículo

Escrito por Isabel Bonilla
Soy ministra de alabanza de la iglesia Casa Abierta. Adoradora de tiempo completo. Estudiante de Licenciatura en Literatura de la Universidad del Valle. Amante de la escritura y las diferentes formas de habitar en lenguaje.
5 1 vote
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
1 Comment
Oldest
Newest Most Voted
Inline Feedbacks
View all comments
José Wlianer Arias Olaya
José Arias
5 months ago

Excelente reflexión !!!

En el nombre de Dios se derriba toda barrera y muralla que impidan avanzar.
Es claro que dándole el primer lugar y obedeciendo cosas buenas vendrán.

Ver Artículos relacionados