Vivimos obsesionados con lo “fit”: cuerpos fit, comida fit, mente fit…
Así como entrenamos el cuerpo y la mente para estar bien, también necesitamos cultivar relaciones “amor fit” para estar bien emocional y espiritualmente.
Las relaciones sanas no se encuentran tan fácilmente como creemos: se construyen y se cultivan, con fe, con intención, con tiempo, con autenticidad.
Y Jesús lo entendía perfectamente.
Él no buscaba “seguidores”, buscaba amigos. Caminaba con ellos. Los corregía. Los abrazaba. Comía con ellos. Lloraba con ellos.
Sus relaciones no eran perfectas, pero eran reales, sanadoras, saludables.
Entonces… ¿cómo se ve una relación “fit”, es decir, una relación saludable?
- Te permite ser tú, sin miedo al juicio. Sin prejuicio.
- No compite contigo, te celebra. Sin egoísmo.
- No te drena, te impulsa. Sin abuso.
- Te conecta más con Dios, no menos.
- Un amor fit libera, sana y edifica.
Cultivar relaciones así no es tan fácil, pero es muy posible.
Que tal si comenzamos por ser ese tipo de persona. A veces, el cambio empieza cuando se decide ser saludable para otros.
Porque sí, las relaciones sanas existen.
Jesús nos dejó el mejor modelo.
“Sean comprensivos con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los ofenda. Recuerden que el Señor los perdonó a ustedes, así que ustedes deben perdonar a otros.Sobre todo, vístanse de amor, lo cual nos une a todos en perfecta armonía.”— Colosenses 3:13-14 (NTV)




estamos retados a amar más a las personas. que se vuelva una rutina así como los ejercicios
De acuerdo, vivimos en el mundo envidiando cuerpos pero no espitu.
gente sana
De acuerdo, vivimos en un mundo envidiando cuerpos fitnes en lugar de envidiar espíritus llenos del espíritu Santo