Cuenta la historia que llegó una embarcación al puerto de una ciudad. Entre las personas que llegaban venía un misionero que regresaba a su casa después de mucho tiempo de ausencia por predicar la palabra De Dios en otros países con arduo trabajo, esfuerzo, negación y sacrificios, solo esperaba volver a ver las personas que amaba.
Al mismo tiempo llegaba en ese barco el alcalde de la ciudad que después de irse de vacaciones gran parte de los ciudadanos lo recibió con fiesta, pancartas, aplausos y una esplendorosa bienvenida.
El misionero al ver como lo recibían se sentó enseguida un poco cabizbajo y le dio a Dios; Señor a este hombre lo reciben con aplausos y celebración solo por regresar a su casa después de unas vacaciones, y yo que vengo de predicar tu palabra y esforzarme para servir a otros y hacer sacrificios, nadie me recibe ni se da cuenta que he regresado. – en ese momento escucha una voz que le dice: hijo mío! es que aún no has llegado a casa…
Puede parecer que lo que haces no es relevante para muchos, quizá ni tú mismo ves lo importante que es cuando representas a Jesús. Creo que ni siquiera los hombres de la biblia se dieron cuenta de lo relevante que son hoy Día para muchos de nosotros y murieron pensando que simplemente vivieron y obedecieron. Aún así no dejes servir a Jesús, no dejes de intentar ser como él.
Para la mayoría que no conocen tu propósito, puede que lo que hagas sea poco pero para Dios es lo suficiente y es lo que te mando a Hacer. No esperes aplausos o halagos o palmas en esta tierra. Permanecer firme sirviendo sabiendo esto:
“¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!”. Mt 25:23
Puede que lo que hagas para Dios no sea muy visible o nadie lo valore, pero tú se fiel con Dios. Tu trabajo en la tierra aún no acaba sirve con entusiasmo, con esperanza. No compares tu servicio o función con el de alguien más, solamente se fiel… Sirve con pasión a Dios y haz lo que Él te pida, de seguro cuando regresemos cada uno a casa allí nos recibirán con esa palabras:
Hiciste bien, siervo bueno y fiel.





Amén, mi trabajo en la tierra a un no termina, hay esperanza.