silhouette of people walking on beach during sunset

HASTA EL FIN

por | Ago 8, 2025 | 0 Comentarios

Todos, en algún momento, hemos estado dispuestos a ir “hasta el fin del mundo” por alguien: una relación, un sueño, un ideal… incluso por cosas que no nos hacían bien.

Pero hasta donde estamos dispuestos de ir por Dios.

Recuerdo que hace un tiempo acompañamos a una amiga por todo el barrio y sus alrededores. Queríamos comprobar si su novio era sincero con ella —y definitivamente no lo era. Después de tanto seguirlo, lo descubrimos en malos pasos: vicios, engaños, una vida doble.

Ella creía que su futuro estaba con él. Pensaba que iría con él hasta el fin del mundo. Pero solo cuando supo quién era en realidad, pudo tomar una decisión definitiva: terminar esa relación que le hacía daño y darle un giro a su vida.

En la vida de fe sucede igual: Hasta que no entendamos quiénes somos en Jesús, no sabremos hasta dónde podemos ir con Él.

“Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado! (2 Corintios 5:17 NTV)

Si una nueva vida ha comenzado, significa que una vida antigua ha terminado.

Antes, vivíamos de forma vacía, rebelde, desordenada. Hacíamos lo que queríamos, a nuestra manera.

Éramos imperfectos, sí… pero ni siquiera éramos conscientes de ello. Por eso seguíamos igual.

Los discípulos también tenían un ANTES. Algunos eran pescadores, como Pedro, Andrés, Santiago y Juan. Mateo era recaudador de impuestos —un oficio despreciado. Simón era zelote, parte de un movimiento político radical. Judas, ladrón y embaucador. (Mateo 10:2-4)

Pero al conocer a Jesús, lo dejaron todo para seguirlo.

La vida antigua no es para lamentarse o condenarse…. Es una oportunidad para encontrarnos con Jesús y ser transformados.

Una vida nueva es perdonada, regenerada, restaurada. Es un regalo… comprado al mayor precio: la sangre de Jesús derramada en la cruz.

No es una excusa para vivir en comodidad o libertinaje. Es una invitación a vivir con identidad y propósito.

“Y todo esto es un regalo de Dios, quien nos trajo de vuelta a sí mismo por medio de Cristo. Y Dios nos ha dado la tarea de reconciliar a la gente con él.” (2 Corintios 5:18, NTV)

Amar… hasta el fin

Dios no nos rescató por comodidad, sino para que otros también sean alcanzados.

Jesús no solo nos salvó para el cielo, nos salvó para una misión aquí en la tierra.

La misión no es solo un lugar. Es una disposición para:

  • Amar a tu vecino difícil.
  • Escuchar a quien piensa distinto.
  • Servir a tu familia.
  • Tener compasión por quien está roto.

 “Donde haya alguien que no haya oído o sentido el amor de Jesús… ahí es el fin del mundo para nosotros.”

No necesitas ser perfecto para amar a otros como Jesús.

Solo necesitas recordar cómo Él nos amó cuando no lo merecíamos.

Jesús nos rescató para amar. Para reconciliarnos, para abrazar, para perdonar, para servir.

Nos salvó para una misión de amor en la tierra.  

¿Estás dispuesto a ir hasta el fin por Jesús?

Comparte este artículo

Escrito por Milena Marín Montoya
Equipo pastoral de la iglesia Casa abierta, Líder de Escuela Adora global, Líder de campus, Fisioterapeuta de profesión, Especialista en Docencia universitaria.
0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Oldest
Newest Most Voted
Inline Feedbacks
View all comments

Ver Artículos relacionados