Cuando era niña no era tan buena dibujando ✍️ en una ocasión un maestro me envió la tarea de hacer unos mapas, me esforcé para colorearlos, en ese tiempo se usaba un papel mantequilla jajaja pero se coloreaba por detrás y quedaba genial en la parte delantera; en fin, la técnica y el esfuerzo combinados eran merecedores de una gran calificación.
Sin embargo ese día el maestro me miró a los ojos y me dijo que los mapas estaban mal, que habían quedado horribles; reteniendo las lágrimas pedí una nueva oportunidad para entregarlos y me fue concedida.
Esa noche mi mamá me ayudó y prácticamente realizó los mapas para que pudiésemos entregarlos al día siguiente, sin entender que era lo que al profesor no le gusto.
La calificación esta vez fue muy buena y mi mamá molesta busco al profesor para pedirle una explicación, pero aparte de eso para decirle que ella había realizado los mapas, a lo que el maestro le respondió: Señora siga haciéndolos usted. A partir de ese día asesino el arte en mi!.
Jajaaj se que sueno dramática pero es así. El drama de una vida que tuvo que pagar desde ese día por mapas, trabajos de dibujo técnico, manualidades, etc.
El se volvió inolvidable para mi, lo he recordado por siempre y no precisamente por algo bueno.
Que difícil es amar la gente, si lo ves desde ese punto de vista. ¡De verdad que Jesús se pasó! ¿Como puede mandarnos a que amemos a los que nos dañan? ¿A los que nos hieren? ¿A los que nos marcan para toda la vida? ¡Es lo más loco que hayamos escuchado!
35 »¡Amen a sus enemigos! Háganles bien. Presten sin esperar nada a cambio. Entonces su recompensa del cielo será grande, y se estarán comportando verdaderamente como hijos del Altísimo, Lucas 6. 35
De verdad este maestro se volvió mi enemigo aunque no lo volví a ver, vivió en mi mente atacando mis capacidades. Pero finalmente un día entendí: ¿quien le dio el poder de dañarme? ¿Acaso no fui yo? Y fue cuando después de muchos años frente a un papel descubrí que no era incapaz como yo lo había creído, al realizar un dibujo y ver un resultado pasable a mis ojos.
Entonces entendí que solo yo había dado la autorización para que el maestro dañara mi mente pero que ahora frente al papel podía tomar una decisión de liberarme de ese pensamiento y de ese dolor que me había causado de pequeña.
Así que por fin entendí el principio, no es amar al enemigo pasando la ofensa, es que cuando decides amarlo lo sueltas y te ¡amas más a ti! Por qué ya no estás enfocado en otro, aprendes a ver lo que verdaderamente está en ti y ya no a través de lo que otro dijo o hizo, si no de lo que dice y hace Dios !!
Desde ese día entendí que hasta la peor dibujante podría aprender, frente al papel decidí quitarle el poder al que me daño y se lo entregue a Dios, descubrí que Él es el artista que ya nos dibujo y que su obra es perfecta 🤩 que aquello que nos resulta difícil de entender o hacer por la intervención equivocada de otros, Él puede ayudarnos a plasmar los más hermosos trazos y usará nuestros temores para ver más allá del papel 📄 y darnos cuenta que Él pinto con su sangre nuestros rotos e imperfecciones.




Este escrito refleja una lección muy valiosa: no podemos controlar lo que otros nos hacen, pero sí cómo lo dejamos afectar nuestras vidas. La autora muestra que amar a quienes nos han dañado no significa ignorar el dolor, sino liberarnos de su influencia y encontrar paz en Dios. Es un mensaje esperanzador que nos recuerda que, con fe, podemos superar nuestras inseguridades y reconocer el valor que Él ya nos dio.