Música cristiana o música mundana
Durante mucho tiempo, en la tradición cristiana hemos dividido la música y la hemos clasificado según su letra: en cristiana o mundana…
Definamos términos: música cristiana es la que contiene letra que adora, menciona y exalta a Dios, normalmente de artistas cristianos. La música mundana se denomina así porque tiene letra que no menciona ni adora a Dios y trata diversidad de temas.
Esta sencilla definición nos lleva a reflexionar sobre qué clase de música podemos escuchar. Identifiquemos estos factores que nos ayudarán a determinarlo:
1. EL PROPÓSITO DE LA MÚSICA.
La música es una de las expresiones más antiguas conocidas: en todas las culturas forma parte de sus costumbres. En la gran mayoría, se utiliza con el objetivo de adorar o exaltar sus dioses o creencias veneradas por sus ancestros. Por esto podemos decir que NATURALMENTE el propósito de la música es ADORACIÓN. Con base en esta declaración, dejamos claro cuál es el propósito de la música… sin definir si es cristiana o secular.
2. LOS RITMOS O GÉNEROS MUSICALES.
Los ritmos o géneros musicales existen por la misma razón que existen culturas diferentes. Están arraigados en costumbres, formas, instrumentos, lenguaje y tradiciones que se convirtieron en sonidos que identifican y distinguen comunidades enteras. Dependen más de gustos y del oído musical que de alguna convicción espiritual o motivo de adoración. Por lo tanto, tampoco hay ritmos cristianos o seculares (mundanos).
3. EL CONTENIDO DE LA MÚSICA.
Aquí nos detenemos un poco… No hay mejor manera de aprender algo que con música; no hay forma más fácil que “decirlo cantando”. Esto puede ser una Gran Fortuna o un Gran Problema. No me refiero a los fines de la industria musical (que a veces son oscuros), solo quiero centrarme en dos palabras: MÚSICA DE VIDA o MÚSICA DE MUERTE. La letra o contenido de una canción puede darte vida o darte muerte. Puede sacarte de una depresión o llevarte al fondo más profundo. Puede enseñarte gratitud, alegría y paz, o generarte caos, inseguridad… y muerte.
Uno de los métodos que me han servido mucho para saber qué música puedo escuchar como cristiano es dividir LA MÚSICA y LA LETRA de una canción. A veces me siento atraído por un ritmo que ignoro su letra… pero mi cerebro no la ignora; al contrario, la aprende y asocia una mala palabra, un mal pensamiento, una actitud inmoral, un vicio, venganza, traición o dolor… con algo que me gusta. Al final, lo malo se asocia con lo bueno. La música que ADORA a Dios hace que todo tu ser —espíritu, alma y cuerpo— se conecten en gratitud, paz y todo el fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22).
En conclusión:
Si el propósito inicial de la música es ADORACIÓN, que la música que escuchas ADORE a Dios. Si la música que escuchas aborda otro tema, pásala por este filtro:
“Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza.”
— Filipenses 4:8
Si la canción que quieres escuchar te agrada por su ritmo pegajoso o estilo musical, pásala por este filtro. Si cumple alguna de estas características, ESCÚCHALA, CÁNTALA, DEDÍCALA, y compártela conmigo para ver si también me gusta… quizá ya somos dos.





Wow más claro imposible
La música como antesala de una enseñanza por medio de la predicación hace que uno se disponga a recibir lo que los Pastores como ministros quieren compartir de la palabra a la congregación 🙏🙏