Durante mucho tiempo percibí la disciplina sólo como una cuestión de seguir reglas estrictas o la imposición de limitaciones. Mi tendencia al perfeccionismo me facilitaba establecer rutinas y hábitos constantes que parecían generar algunos cambios; sin embargo, no eran cambios reales, eran simplemente restricciones y más exigencias.
Disciplinar la vida no se trata de establecer hábitos y rutinas como castigo a un mal comportamiento, no se trata de vivir limitándose a hacer algo, no se trata de vivir perfectamente, ni mucho menos de vivir una vida rígida o aburrida. Todo lo contrario, la disciplina trata de esfuerzo, constancia para lograr un crecimiento continuo, de ganar mayor control de nuestras acciones, elegir con conciencia, mejorar en las áreas que necesitamos y, aún, hasta de disfrutar la vida.
Al iniciar un nuevo año, estamos tan expectantes y deseosos de lo que sucederá, que nos proponemos disciplinas nuevas, las cuales, la mayoría de las veces, son para generar cambios externos (ejercicio, dieta, cambio de imagen…), las cuales generalmente no permanecen con el tiempo.
Yo misma, este año, me propuse iniciarlo de manera diferente. Entonces, comencé rutinas de ejercicio que promovieran cambios para mi bienestar físico, emocional y mental. También me hice un nuevo look (corte de cabello) para empezar un año diferente. Sin embargo, el verdadero cambio, lo que realmente marcó un inicio diferente para mi vida, fue la decisión de establecer y refrescar las rutinas espirituales en mi vida (oración, lectura bíblica, ayuno… tiempo con Dios).
¿Qué tal si empezamos un año diferente disciplinando nuestra vida con nuevas rutinas y hábitos que, primeramente, se enfoquen en nuestro crecimiento espiritual, en fortalecer y establecer una relación profunda con Dios? Cambios que vayan de lo interno hacia lo externo, cambios reales que puedan permanecer y transformar nuestra vida.
Si estás buscando un año diferente, cambia de look, empieza disciplinando tu vida, elimina los hábitos viejos y dañinos, y cámbialos por nuevas rutinas que te conecten con Dios, que te permita conocerlo y conocer su voluntad. Entonces, como resultado, tendrás un look real y auténtico que surgirá de lo interno hacia lo externo, generando una nueva actitud, una nueva conducta, un nuevo tiempo, un año nuevo.





Vamos por un nuevo look 2025!
este 2025,mujeres agentes de cambios ,con una disciplina espiritual.
así es, la disciplina es más que un cambio de rutina. se trata de un cambio de perspectiva a la meta que queremos llegar, para disfrutar del trayecto..